| Control de malezas
Las malezas producen pérdidas importantes en el cultivo de alfalfa porque
compiten por recursos tales como agua, luz, nutrientes y espacio. Esta incidencia se
manifiesta en diversos grados según las condiciones ecológicas, las zonas, las especies,
el período de su aparición y la densidad de las mismas.
Existen diferentes alternativas para contribuír a un normal desarrollo
y crecimiento de la pastura de alfalfa, libre del accionar de las malezas, que le permitan
expresar sus virtudes y responder a los objetivos planteados al tomar la decisión de
sembrar esta leguminosa.
Se considera que la utilización de compuestos químicos con criterio
ecológico es el principal componente del control integrado de malezas en el ecosistema
pasturas base alfalfa.
En las especies cultivadas perennes, como en el caso de la alfalfa, se
pueden observar dos momentos definidos de la problemática malezas: las que invaden
durante la implantación (desde la germinación de la alfalfa hasta el comienzo del primer
aprovechamiento) y las que afectan el cultivo establecido a partir del segundo año de
vida.
Para un exitoso control de malezas se deben analizar los siguientes
factores: desarrollo del cultivo, especies que se encuentran presentes, nivel de
implantación, condiciones ambientales y la calidad de la aplicación que podemos
realizar. Todos estos factores en conjunto determinan los productos más aconsejados, como
también sus respectivas dosis.
Recomendaciones generales
El caudal de agua a utilizarse no deberá ser menor a 80 litros / Ha cuando
se trata de equipos terrestres y de 10 a 15 litros / Ha para equipos aéreos.
En todos los casos se deberá efectuar la aplicación trabajando con
una presión de 40 lb / pulgada, y pastillas de pulverización en abanico.
Cuando se trate de herbicidas de presiembra, la incorporación deberá
realizarse mecánicamente a alta velocidad y a uan profundidad no mayor de 7 cm.
Las aplicaciones de herbicidas post emergentes se deberán realizar a
partir que las plantas de alfalfa tengan tres hojas verdaderas y las malezas en estados
juveniles.
Efectuar los tratamientos respetando en lo posible, las condiciones
climáticas más aconsejables para el buen comportamiento de los herbicidas.
Respetar las indicaciones que, sobre el uso de los mismos existen en
los rótulos de los envases. |