La anemia máxima ocurre del primero al cuarto día después del máximo de
parasitemia. Por ello la anemia, como síntoma clínico, no se evidencia
sino cuando ha ocurrido una pérdida de alrededor de 40 a 50% del valor
inicial del hematocrito.
Si no hay tratamiento el animal muere, pero si por el contrario, se
recupera después de ser tratado, pasa al estado crónico o portador.
El período convaleciente es de uno a dos meses y puede complicarse por
recidivas de la enfermedad. De allí la importancia de la vigilancia de los
animales recuperados de una Anaplasmosis durante este período de
convalescencia.
Síntomas clínicos
Durante la fase aguda de la enfermedad, los síntomas clínicos más
significantes son: fiebre, anemia, aislamiento del animal, debilidad,
disminución de la producción, pérdida de apetito, deshidratación,
respiración dificultosa, constipación, temblor muscular e ictericia en los
casos muy avanzados. Las vacas enfermas con preñez avanzada,
frecuentemente abortan.
En animales muertos por Anaplasmosis, a través de la necropsia se observa
deshidratación, sangre acuosa, acumulación de fluido en el pericardio y
cavidad pleural, pulmones edematosos, hígado aumentado de tamaño y de
color amarillento, vesícula biliar repleta, bazo aumentado de tamaño y de
color oscuro (casi negro) y hemorragias petequiales en el pericardio.
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